Hoy me levanté con un gran dolor de cabeza. Pareciera que miles de alfileres estuviesen acribillando mi sesera en un continuo e infinito picoteo maldito. Me aseé, me vestí y bajé a tomar el desayuno con mi esposa y mis hijos como suelo hacer de costumbre. Amanda había preparado unos apetecibles huevos escalfados con unas alubias refritas y café. Es curioso, pero aún teniendo los sentidos tan afinados, cualidad que creo poseer desde el nacimiento, la comida esta mañana me supo especialmente insípida... tal vez estuviera incubando un catarro, llegué a pensar en ese momento.
Con el último sorbo de café, me despedí de Mandy y luego de dejar a los críos en el colegio me dirigí hacia mi oficina, a iniciar mi rutinaria jornada laboral. No tengo noción de cuándo ni por qué comenzaron a tener lugar los hechos tan extraños que a continuación relato, ni tengo respuesta a la pregunta sobre si todo esto es real o simple producto de mi imaginación.
El hecho es que a lo largo de la mañana fui notando como mis energías se venían mermando a pasos agigantados y sin razón alguna aparente, constituyéndose en toda una verdadera proeza el haber logrado llevar a buen fin mis obligaciones laborales de hoy. 'Suerte que los niños salen antes de la escuela y regresan a casa en bus', pensé, porque a esas alturas del día ya no podía con mi alma y conducir hasta casa y llegar sano y salvo se constituyó en un verdadero milagro. Salí del coche dando tumbos y sin a penas fuerzas, llamé al timbre. Amanda tardó en abrir lo que a mí me parecieron siglos y luego de hacerse consciente en el estado en que me encontraba, me acompañó escaleras arriba para que descansara en la cama en tanto que ella telefoneaba al doctor para que viniese a visitarme.
...
No sé cuánto tiempo he estado durmiendo, pero el despertar ha sido lo más doloroso que jamás he experimentado en mi vida. Creo haber perdido la razón definitivamente pues lo que antes me era conocido y cercano ahora me resulta tan absurdamente irreconocible como en este preciso instante siento mi lógica.
El frío de esta oscura cueva está calando hasta la última célula de mi castigado organismo, haciendo que mi gelatinosa piel se comience a secar y resquebrajar sin remedio. No puedo articular sonido alguno pues mis órganos fonadores se hallan atrofiados desde lo que a mí me pareciera el origen del universo. Tengo sed y un hambre atroz, que si bien comenzaron a emerger de forma inesperada, ahora invaden todo mi ser de forma insolente.
Mis pensamientos se desestructuran, mi atención está perdiendo cualquier punto de referencia a cada segundo que pasa, mi capacidad de ubicación espacio-temporal está siendo acribillada a quemarropa y mi lógica pierde consistencia irremediablemente.
¿Quién soy? ¿dónde estoy...? ¿qué hago aquí?.....¿por qué me hacen esto???
...
-Doctor Allen, parece que esta vez tampoco pudo ser
-Tendremos que intentarlo de nuevo, ¿cuántos especímenes nos quedan aún??
-Una docena, doctor
-Está bien, prepárelo todo de nuevo, proceda a la descriogenización. Pasado mañana reanudaremos el experimento
-¿Está seguro Doctor que con la reintegración de los antiguos Shoggoths tendríamos más posibilidades de lograr el control mundial?
-Sin duda alguna, Jason, con la fuerza física y la mente tan maleable de estos individuos, resultaría verdaderamente fácil, sólo nos resta conseguir que su adaptabilidad antropomórfica sea perdurable...y estamos a poco más de conseguirlo.
Con el último sorbo de café, me despedí de Mandy y luego de dejar a los críos en el colegio me dirigí hacia mi oficina, a iniciar mi rutinaria jornada laboral. No tengo noción de cuándo ni por qué comenzaron a tener lugar los hechos tan extraños que a continuación relato, ni tengo respuesta a la pregunta sobre si todo esto es real o simple producto de mi imaginación.
El hecho es que a lo largo de la mañana fui notando como mis energías se venían mermando a pasos agigantados y sin razón alguna aparente, constituyéndose en toda una verdadera proeza el haber logrado llevar a buen fin mis obligaciones laborales de hoy. 'Suerte que los niños salen antes de la escuela y regresan a casa en bus', pensé, porque a esas alturas del día ya no podía con mi alma y conducir hasta casa y llegar sano y salvo se constituyó en un verdadero milagro. Salí del coche dando tumbos y sin a penas fuerzas, llamé al timbre. Amanda tardó en abrir lo que a mí me parecieron siglos y luego de hacerse consciente en el estado en que me encontraba, me acompañó escaleras arriba para que descansara en la cama en tanto que ella telefoneaba al doctor para que viniese a visitarme.
...
No sé cuánto tiempo he estado durmiendo, pero el despertar ha sido lo más doloroso que jamás he experimentado en mi vida. Creo haber perdido la razón definitivamente pues lo que antes me era conocido y cercano ahora me resulta tan absurdamente irreconocible como en este preciso instante siento mi lógica.
El frío de esta oscura cueva está calando hasta la última célula de mi castigado organismo, haciendo que mi gelatinosa piel se comience a secar y resquebrajar sin remedio. No puedo articular sonido alguno pues mis órganos fonadores se hallan atrofiados desde lo que a mí me pareciera el origen del universo. Tengo sed y un hambre atroz, que si bien comenzaron a emerger de forma inesperada, ahora invaden todo mi ser de forma insolente.
Mis pensamientos se desestructuran, mi atención está perdiendo cualquier punto de referencia a cada segundo que pasa, mi capacidad de ubicación espacio-temporal está siendo acribillada a quemarropa y mi lógica pierde consistencia irremediablemente.
¿Quién soy? ¿dónde estoy...? ¿qué hago aquí?.....¿por qué me hacen esto???
...
-Doctor Allen, parece que esta vez tampoco pudo ser
-Tendremos que intentarlo de nuevo, ¿cuántos especímenes nos quedan aún??
-Una docena, doctor
-Está bien, prepárelo todo de nuevo, proceda a la descriogenización. Pasado mañana reanudaremos el experimento
-¿Está seguro Doctor que con la reintegración de los antiguos Shoggoths tendríamos más posibilidades de lograr el control mundial?
-Sin duda alguna, Jason, con la fuerza física y la mente tan maleable de estos individuos, resultaría verdaderamente fácil, sólo nos resta conseguir que su adaptabilidad antropomórfica sea perdurable...y estamos a poco más de conseguirlo.
© Mary Lovecraft 2008
